Archivo de la categoría: TEXAS HOLLYWOOD

PROJECT X. Seis semejanzas y una diferencia con “Paranormal Activity”

Una diferencia entre Paranormal Activity (Oren Peli, 2007) y Project X (Nima Nourizadeh, 2012):

  1. La primera me aburrió soberanamente y la segunda es un divertimento con todas las letras que te mantiene con los ojos abiertos.

Seis semejanzas entre Paranormal Activity (Oren Peli, 2007) y Project X (Nima Nourizadeh, 2012):

  1. Ambas son una película de terror. La primera para todas aquellas personas que tienen un miedo atroz a la oscuridad y a los ruidos nocturnos extraños. La segunda para todos aquellos padres que tienen pesadillas cada vez que dejan a su hijo adolescente solo en casa tranquilizados gracias a unas sinceras palabras mágicas: “Que solo voy a invitar a unos pocos amigos”.
  1. Ambas están grabadas con cámara doméstica para fingir el hecho de que se trata de un suceso real. En ambos casos he ido a mirar en Internet si la película estaba inspirada en un caso real. Podéis sorprenderos si también buscáis vosotros.
  1. Tanto en la primera como en la segunda, la casa va a ser un protagonista más, viviendo una evolución clave para la trama.
  1. Ambas tienen padrinos de lujo. La primera tiene a Steven Spielberg, y la segunda a Todd Phillips.
  1. La primera tiene ya varias secuelas y la segunda tiene pinta de querer apuntarse al carro de las sagas… aunque está por ver.
  1. Finalmente, la semejanza clave por la que he pensado en Paranormal Activity al ver Project X. En ambas existe una evolución gradual muy bien construida que hace que poco a poco tu punto de vista vaya cambiando sin apenas darte cuenta.

    En Paranomal Activity comienzas por asustarte (o la película intenta comenzar por asustarte) con puertas abriéndose y luces que se encienden. Poco a poco, vas interiorizando esos sucesos paranormales y terminan por no asustarte. En escenas sucesivas toleras puertas que se abren y luces que se encienden, y lo asumes como normal, por lo que la película debe introducir nuevos elementos.

    Mientras tanto, en Project X comienzan con apoyarse en el coche del padre del anfitrión, por hacer ruido de madrugada o por romper el cristal de una ventana. Primero, recibimos todo eso con un “ay dios, le van a destrozar la casa” pero luego ya lo empezamos a tolerar y lo cubrimos todo con un “puede pasar”, por lo que la película debe introducir nuevos elementos. De este modo se alcanza un desfase de tal magnitud que las fiestas ochenteras de coches, motos, cervezas, porros y peleas parecen meriendas de preescolar. Los tipos de American Pie (Paul Weitz, 1999) no aguantarían ni dos horas en esta fiesta. Y sin embargo todos, en el fondo, querríamos estar allí.

MI SEMANA CON MARILYN. El Texas Hollywood del cine nostálgico

Esta ceremonia de los oscars ha sido la ceremonia de la nostalgia. Entre The artist (Michel Hazanavicius, 2011) y Hugo (Martin Scorsese, 2011) se han repartido todos los premios. La primera nos llevaba literalmente a la época del cine mudo y nos hacía recuperar de nuestro archivo memorístico las escenas mudas que más nos gustaron. Mientras que la de Scorsese nos llevaba a esa pasión por encima de todo que nos hace atravesar mil barreras para ver una película de Harold Lloyd. El amor por el cine se llevó todos los oscars y las mejores críticas.

Mientas tanto, Michelle Williams se iba a su casa con un globo bajo el brazo gracias a Mi semana con Marilyn (Simon Curtis, 2011) por interpretar a la actriz que da nombre a la película. ¿Podemos añadir esta película a esa estela de películas nostálgicas que nos han ido llegando? Pues depende a quién le preguntes.

Si preguntas a alguien con bolsos, fundas de gafas, monederos y posters de Marilyn seguramente te dirá que le ha maravillado el carácter, la personalidad y el amor que transmite tanto la actriz como la actriz que interpreta a la actriz, y que por ello merece sumarse a la nostalgia cinematográfica de la que hemos hablado. Es verdad que resulta interesante asomarse a la ventana de esta historia, y que se aprende bastante sobre cómo funcionan las cosas en el backstage, pero es esto mismo lo que me lleva a ser parte de esas personas sin bolsos de Marilyn que opinan bastante diferente al respecto.

Mi semana con Marilyn sirve para recordar que el cine es, precisamente, como aquello que da nombre a esta sección: el Texas Hollywood, el pueblo del oeste en el que se rodaron tantos westerns y 800 balas (Álex de la Iglesia, 2002). El Texas Hollywood es un pueblo que de cara a las cámaras se muestra como una ciudad estadounidense de madera donde en cada casa se vive una extraordinaria aventura al margen de la ley, pero que cuando se apagan los focos no se trata más que de un montón de estructuras de cartón sin fondo, sin alma, sin nada y llena de cables.

El cine, cuando están encendidas las cámaras, es algo precioso, es algo que es amado por mucha gente, con actrices rubias que son la tentación de muchos hombres, con líneas de diálogo emocionantes y con un desparpajo que enamoraría hasta al menos romántico, pero que cuando se apagan los focos todo se convierte en un montón de gente gritando, cables de por medio, enfados, estrés y actrices como Marilyn Monroe.

Si todos aquellos que dicen amar el cine pasaran una semana ahí detrás se lo pensarían dos veces antes de describir sus sueños. Pero si, sin embargo, a pesar de esas horas sin dormir, de esa prepotencia de los más expertos y de esa tensión constante de las grandes productoras que muestra la cinta de Simon Curtis, te sigue gustando el cine tanto como si acabaras de ver Hugo, entonces es que, posiblemente, toda esta farándula esté hecha para ti. A pesar de todas esas Marilyn Monroe.

 

Adrián Gómez

twitter.com/agomezgz

escritorioenobras.com

LA INVENCIÓN DE HUGO. Oliver Twist se enamora del cine

Es muy probable que si Charles Dickens no hubiese muerto apenas 20 años antes de que el cinematógrafo hiciera su primera exhibición en público, alguno de sus personajes hubiera acudido a alguna sala a ver alguna película. Si a Dickens le gustaba subrayar las relaciones entre lo más alto de la clase alta y lo más bajo de la clase baja, un invento que permite a la clase baja vislumbrar admirados lo que la clase alta muestra a través de una pequeña y efímera ventana es toda una metáfora del espíritu del inglés.

Por todo ello, Scorsese revive el espíritu de Oliver Twist y lo convierte en un relojero que habita entre las paredes de una gran estación. Se hace amigo de una pequeña niña a la que le cuenta cómo su padre le llevaba a ver películas extraordinarias sobre cohetes que aterrizaban en el ojo dela Luna, y se cuelan entre las paredes para ver qué hacen con un extraño robot que el pequeño Hugo ha encontrado.

De esconderse entre las paredes de la estación pasan a esconderse entre los pasillos de un cine para ver a Harol Lloyd. Niños sin dinero desafiando a la legalidad para disfrutar de unos minutos de cine que quedarán impregnados para siempre en las retinas de los protagonistas. Auténtica magia en movimiento que no solo se queda en la pantalla, sino en toda la sucesión de anécdotas que envuelven a la aventura para convertir lo cotidiano en épico.

Charles Dickens ha firmado otras aventuras de niños que desafían la legalidad para disfrutar un poco de un placer inocente. Scorsese ha convertido al cine en protagonista y leit motiv de lo que Hugo vive en la película.

Solo hay que pensar cuándo hemos sido nosotros un pequeño Hugo para darnos cuenta de si hemos amado al cine tanto como él. Seguro que alguien ha hecho alguna locura para colarse en el último estreno de una película prohibida, o acudido al videoclub a alquilar una película para mayores de dieciocho años, o visto a escondidas una cinta que le ha marcado para siempre. Seguro que la ha vuelto a ver cumplidos unos años y le han venido a la cabeza los recuerdos de antes y de después de verla. Como a Hugo le pasará cuando vuelvan a reponer en algún cine El hombre mosca (Fred C. Newmeyer y Sam Taylor, 1923) o como seguramente a Scorsese le ha pasado cuando han vuelto a poner alguna de las películas que ha marcado su carrera.

Es necesario acompañar a Hugo en su aventura y ver más allá de la fantasía infantil que nos cuenta. Igual que Oliver Twist parece enamorarse de la literatura en casa del Sr. Brownlow, aquí Hugo vivirá un amor todavía más profundo que no se puede explicar hasta haber terminado de ver la película.

Adrián Gómez

@agomezgz

escritorioenobras.com

WAR HORSE. Un nexo en común llamado caballo

Catalogo a esta película como una de esas que, en un principio, no apetece ver. Comenzaba a engrosarse la extensa y apetitosa lista de los próximos estrenos de obligado visionado y, poco a poco, iba apartando a War Horse (Steven Spielberg, 2011) de ella. No sé si era por tener uno de los posters menos atractivos del año, por tener toda la pinta de ser una empalagosa historia de un niño que cuida a un animal, quiere a un animal y va a la guerra con un animal, o por durar más de dos horas, pero no tenía ninguna intención de verla. Pero luego llegaron las nominaciones a los Oscars y automáticamente pasó a la lista de obligadas.

 

El caso es que ver una película por obligación casi siempre termina en tragedia. Pero en este caso, a pesar de que no la incluiría en la lista personal de las 20 mejores del año, me deja con un par de momentos gratamente interesantes: la niña del molino y el caballo enredado en el alambre de espino.

El primer momento con el que me quedo es uno de los capítulos que conforman la historia. No es la primera vez que vemos cómo un elemento, un caballo en este caso, se convierte en el protagonista de la historia central, mientras el resto de historias orbitan a su alrededor. En War Horse este elemento aterriza una de las veces en un molino propiedad de un abuelo y su nieta regalándonos un momento que podría ser una película per se.

Otra secuencia que destaco es la que tiene lugar cuando el caballo se encuentra enredado con alambre de espino en mitad del campo de batalla. No es la manida moraleja final que se pueda extraer de todo ello lo que me interesa sino la cuidada dirección teatralizada del diálogo que tiene lugar. No me atrevo a dar más pistas para no caer en más spoilers.

Pero algo bastante atractivo que tiene la película, que es la secuenciación de capítulos distintos, de historias cruzadas muy diferentes entre sí con un nexo en común, parece decaer por saberse esclava de las líneas de la novela de Michael Morpurgo, la que obliga a mantener un guión circular con el que podría haberse experimentado para ser mucho más impredecible. Ello hace que al final la lágrima fácil prevalezca y los minutos pasen.

Spielberg se ve cómodo en un drama familiar sentimental en el que también incluye niños, aventuras y guerra, y en el que sólo falta que aparezca algún extraterrestre, pero que a pesar de tener algunas secuencias muy interesantes no pasa de ser de fácil visionado una tarde de manta y sofá.

 

Adrián Gómez

twitter.com/agomezgz

escritorioenobras.com

XXVI PREMIOS GOYA. Paula Ortiz opta a tres premios gracias a “De tu ventana a la mía”

Cuántas veces se habrá podido leer ya aquello de “la directora zaragozana Paula Ortiz” en las últimas semanas. Y es que a veces es necesario remarcar de dónde procede alguien aunque sea por puro orgullo aragonés. Desde esta mañana del 10 de enero, el nombre de Paula Ortiz, junto al de su ópera prima De tu ventana a la mía (2011), ha sido noticia gracias a sus nominaciones en tres categorías de la 26ª edición de los Premios Goya: Maribel Verdú para mejor actriz de reparto, Debajo del limón para mejor canción y la propia Paula Ortiz para mejor dirección novel, donde se las tendrá que ver con Kike Maíllo (Eva), Paco Arango, (Maktub) y Eduardo Chapero-Jackson (Verbo). Aunque, habiendo ganado ya el premio al mejor nuevo director en la Seminci de Valladolid de este año, todo apunta a que Ortiz no nos hará sufrir mucho a todos los que la estemos animando desde el sofá de casa.

La que es directora de cortometrajes como Fotos de familia (2005) o El hueco de Tristán Boj (2008) nos cuenta en De tu ventana a la mía la historia de tres mujeres de diferente edad en los años 20, 40 y 70 que enfrentarán el drama de su vida cosiendo junto a su ventana e imaginando una vida mejor. Las buenas críticas que ha recibido hacen del 9 de marzo de este año una cita obligada al cine para ver los comienzos en pantalla grande de Paula Ortiz. Mientras tanto, podéis actualizaros gracias a la cuenta de Twitter oficial de la película: @detuventana.

El resto de nominaciones a los Goya han estado repartidas entre La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011), No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011), La voz dormida (Benito Zambrano, 2011) y Blackthorn. Sin destino (Mateo Gil, 2011). Todas ellas optan a mejor dirección y mejor película, y son tan distintas entre sí que prácticamente dividen a crítica y público en dos. Aunque parece que la cinta de Almodóvar, nominada a un Globo de Oro y en las listas de favoritas de varios críticos estadounidenses, se alza como una de las claras favoritas, a cuya estela de admiradores me sumo.

Las grandes olvidadas han sido Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011) y La chispa de la vida (Álex de la Iglesia, 2011). La primera se tendrá que conformar con el espléndido Luis Tosar, y la segunda con Salma Hayek a la mejor actriz y el increíblemente polifacético José Mota a mejor actor revelación.

Tendremos que esperar al 19 de febrero para conocer a los ganadores, entre los que, esperemos, puede hacer hattrick Paula Ortiz.

Adrián Gómez

twitter.com/agomezgz

escritorioenobras.com

A %d blogueros les gusta esto: